Movilidad de izquierda

 

 

 

El gobierno del Distrito Federal se sentencia a sí mismo como un gobierno de izquierda, se pone la soga al cuello pero siempre con tres deditos entre la soga y el cuello. Esto claro, para permitir el movimiento indeterminado entre la izquierda y la derecha, y de paso darse una rascadita en donde la derecha le pique. La arteria vial llamada Periférico nace en el Estado de México y atraviesa el Distrito Federal. Esta avenida, boulevard, anillo o como le quieran llamar moviliza el tránsito vehicular de la Ciudad de México.

Debido al tránsito lento causado por todos vehículos particulares y públicos, en el 2001 empieza la construcción de un viaducto elevado sobre esta calle. Este proyecto estaba destinado sólo para los usuarios de vehículos particulares, decisión cuestionable debido a que el mandatario en turno no era más que Andrés Manuel López Obrador, quien decía que antes que todo y después que nada, los pobres van primero. Aun así, el tramo elevado construido por López Obrador no tenía ni tiene costo alguno.

piranesi ohl

En Enero del 2011, a diez años del inicio de la construcción del primero viaducto elevado, Marcelo Ebrad arrancó con la construcción de la segunda fase del segundo piso en el Distrito Federal. Otra vez el gobierno de izquierda de la capital de México decide destinar el uso del segundo piso sólo a vehículos particulares, con la promesa de destinar un carril central de “abajo” para aumentar la capacidad de transporte público y chingar a los que no puedan pagar un viaje en el nuevo segundo piso. Esta torpe promesa representa la izquierda de México, un pequeño carril para la gente que se mueve en transporte colectivo; el gran pueblo de México que se mueve bajo la sombra de unos cuantos que pueden pagar una autopista en medio de la ciudad.

La intención de Ebrad al construir el segundo piso era la de unificar los trayectos a través de Periférico, para no andar subiendo y bajando, decía él. Pero hagamos unas cuentas sencillas, matemáticas dignas de un programa de Plaza Sésamo:

La gente que sube al segundo piso generalmente maneja un coche con una capacidad de 5 personas, lamentablemente, sólo se llega a un total de 2 personas por coche (el usuario acompañado de su gran estupidez), según OHL, el segundo piso moviliza 30,000 coches por día. Esto quiere decir 30,000 personas por día. En el espacio que ocupan cuatro automóviles cabe un camión con capacidad de 100 personas.

Imaginemos que en lugar de construir tres carriles, se construyera sólo uno, que éste estuviera destinado para el uso exclusivo de un transporte público, que en lugar de construir bajadas vehiculares monumentales (que sólo aportan a alentar más el tránsito) se construyeran estaciones de bajada ligeras, y digamos que, para bien de los inversionistas y el gobierno, se cobrará una tarifa elevada para el usuario.

Los resultados de esto serían: Menor inversión de infraestructura, menor incentivo para el uso del automóvil, mayor movilización de usuarios, mejores “vistas” para los de abajo, menor tráfico en las intersecciones con el periférico, y sí, mayor ingreso económico para la maldita compañía con la concesión. En conclusión, la construcción de este pequeño ejercicio de imaginación dejaría en claro la clara postura de izquierda que el gobierno del DF no muestra.

Ahora imaginen que el nuevo regente, Miguel Ángel Mancera va por el tercer piso. Una izquierda de altura, digo yo.

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